De la tele al arroyo

Mira por dónde, ahora resulta que La Sexta también produce realities de lo más bajuno. El último invento se llama Generación Ni-ni (porque sus protagonistas, ni estudian, ni trabajan). El nuevo vertedero en cuestión consiste en reunir a ocho jóvenes con la mayoría de edad apenas sobrepasada que se dedican a no hacer nada en todo el día. Bueno, sí, se dedican a fumar porros y salir de marcha. Y nada más. En el programa se les intenta inculcar nociones de convivencia, disciplina laboral, economía doméstica, etc.

Carles Benasques Borau. Por esta monada de nene me he enganchado a un reality. Definitivamente, ya soy un viejo verde.

Carles Benasques Borau. Lo más bonito que se ha visto últimamente en televisión.

Por algún motivo me he enganchado. Ese motivo se llama Carles Benasques, una preciosidad con denominación de origen Vallès Oriental, callado y tranquilo a sus veinte tiernos añitos. El problema es, precisamente, que es el que menos habla, que casi nunca se queja y que monta muy poco jaleo, así que produce poco material audiovisual. Lástima. O, en realidad, todo le resbala y solo está aparentando ser buen chaval, para después seguir con su vida de vitellone felliniano. Pero no lo creo, prefiero confiar en los buenos propósitos de este bellezón.

Pero volvamos al tema. A pesar de los denodados esfuerzos de Alberto Buale y de Silvia Sanz, los admirables psicólogos que intentan enderezar las actitudes de estos cinco niñatos y tres niñatas, hay cuatro que no tienen arreglo. De la tele a las “suites” 211, 212 y 213 podrían ir los indeseables Hugo García (se le podría llamar… hummm… ¿”puto burgalés de mierda”?… mejor no, sería ponerse a su altura al utilizar los apelativos que empleó con el apolíneo Carles), que se ahorraría el ser violado ya que apenas tiene tejido muscular en los huesos, normal en alguien que se debe de fumar hasta la rúcula; también Adán Moreno, infraser de carnes fofas y mentalidad neolítica, que también presume de la cantidad de porros que se fuma al día, pero que también se ahorraría el ser mancillado, ya que tiene el mismo atractivo sexual que un saco de manteca rancia; el que sí que se podría llevar la ración de los tres sería un tal Javier G. Bush, verdadero hooligan anglo-andaluz, el único de toda la casa que parece hacer deporte con cierta regularidad, y un sospechoso aire de presunto filonazi, malhablado y sin personalidad; un futuro prometedor podría tener Viviana Arasanz, que si aprende a maquillarse, se deja de remilgos, y se compra una personalidad, puede hacer algo de carrera.

Adan, Hugo, Javier y Viviana, casos probablemente perdidos.

Adán, Hugo, Javier y Viviana, casos probablemente perdidos.

En cuanto a Juan Pablo Medicci, Fabiola González, Yanira Fernández, y el hermoso mancebo catalán, puede que el paso por el reality les haga reflexionar y espabilar. A estos cuatro se les puede conceder el beneficio de la duda. Ellos sabrán qué hacen con su vida después del programa. Que tengan suerte, a ver si sientan cabeza.

Y por supuesto, este programa no representa a ninguna generación en conjunto, solo a un sector de la población que siempre ha existido. Sé que las personas de esta edad no son así en su mayoría, lo dice alguien que trabaja en una universidad.

Un truño llamado Avatar

Sigourney Weaver, maravillosa como siempre, y dando dignidad a un bodrio como Avatar.

Sigourney Weaver, maravillosa como siempre, y dando dignidad a un bodrio como Avatar.

Supongo que Avatar es una de esas películas que “hay que ver”. Y en tres dimensiones, claro. Las dos primeras horas son aceptables, Sigourney Weaver es una presencia incontestable, y visualmente la película es una joya. Y James Cameron, aunque sea un narrador algo torpe, sabe filmar el movimiento y la acción como pocos directores.

Pero poco a poco, la sensación de timo se va acrecentando. El mensaje aparece claro: los Navi son los yanquis, y no al contrario como podía parecer en un principio. La clave radica en la escena donde se destruye el gigantesco árbol que sirve de hogar a los esbeltos seres azules: ¿a nadie le recordaron a las torres gemelas de Nueva York? Efectivamente, el peligro viene de fuera, y el espectador empatiza enseguida con los Navi y sus envidiables trenzas USB. Y por supuesto, en la “tierra de las oportunidades”, hasta un parapléjico puede convertirse en superhéroe. ¡Venga ya!

Aun así, todo esto sería aceptable si no fuera por la vomitiva media hora final. Una orgía de ultraviolencia completamente injustificada. Habría sido mucho más coherente que la exuberante naturaleza del planeta Pandora hubiera tomado venganza de alguna manera imaginativa. ¿Qué tal unas lianas gigantes atrapando a los helicópteros terráqueos? ¿Una especie de esporas corrosivas lanzadas por la exótica vegetación? Son solo ejemplos. Si tanto quieren ir de mensaje gaia-ecologista-pseudohippie, la solución verdaderamente coherente habría sido algo por el estilo. Pero en fin, si la ultraconservadora Fox se mete por medio, era la única solución.

Una lástima, porque es una película llena de buenas ideas y de talento visual, pero la media hora final la anula por completo.

Adiós, Maestro

Cómo no dedicar una entrada a José Luis López Vázquez, este hombre que nos ha hecho felices durante tantas horas y que fue un maestro en todos los géneros cinematográficos, aunque se le encasillara en la comedia.

Hasta siempre… señorita.

Lopez Vazquez en una de sus peliculas mas memorables, Mi querida senorita, de Jaime de Arminan (1973), donde se trataba el transexualismo con un delicado equilibrio, que se debe agradecer en gran parte al gran actor fallecido

López Vázquez en una de sus películas más memorables, Mi querida señorita, de Jaime de Armiñán (1973), donde se trataba el transexualismo con un delicado equilibrio, que se debe agradecer en gran parte al gran actor fallecido.

Dôme Records, la esperanza del soul

Reproduzco aquí el artículo que elaboré para el nº 2 de la revista Funkytown Music Magazine, de agosto 2009

Cubiertas de recopilatorios de Dome Records

Cubiertas de recopilatorios de Dome Records

Cuando te venden que una cantante pop como Duffy (estupenda, no lo niego) hace música “soul” es que algo no funciona bien en la industria discográfica…

Cuando escuchas horas y horas de R&B prefabricado para el voraz mercado estado-unidense del género, y te das cuenta de que el autotune funciona a modo de apisonadora que convierte a todas las voces en una misma, es que algo no funciona bien en la industria discográfica…

Cuando los chavales de 14 años descubren las canciones más antiguas de Michael Jackson, con o sin sus hermanos, y les encantan porque siguen sonando frescas y actuales, y porque no conocen de la existencia de cantantes de hoy que les suenen frescos y actuales, es que algo no funciona bien en la industria discográfica…

Pero entonces, tropiezas con gente que todavía se toma la música en serio, que sienten pasión por el producto que comercializan, y entonces empiezas a recuperar el interés perdido.

Dôme Records es un pequeña discográfica independiente británica especializada en soul y R&B. Tienen en nómina a un buen número de grandes cantantes. Resulta francamente increíble la cantidad de talento que albergan bajo su sello, ya que todos y todas son de primerísima fila, digan lo que digan las cifras de ventas. Y encima, contestan a los mails.

Musica para todas las ocasiones

Música para todas las ocasiones

Una de sus estrategias comerciales consiste en Read more »

Happy Birthday Usain Bolt

HAPPY 23 AND CONGRATULATIONS FOR BEING A HUMAN MACHINE!

Usain Bolt 23rd birthday today

Usain Bolt 23rd birhday today

 

Usain Bolt the pride of Jamaica

Usain Bolt the pride of Jamaica

Led Zeppelin, Ray Charles y Gemma Mengual

Bailando por Led Zeppelin en el agua. Cumbre.

Bailando por Led Zeppelin en el agua. Cumbre.

Parece que a Gemma Mengual le han sabido a poco las dos platas individuales conseguidas en el mundial de natación de Roma. Está en su perfecto derecho de cuestionar a los jueces. Según la nadadora catalana, la puntuación otorgada a sus ejercicios fue rebajada por utilizar una música que probablemente habían considerado poco adecuada. Concretamente el Yesterday de The Beatles en versión de Ray Charles. La medalla de oro se la llevó su rival rusa, que, haciendo gala de una absoluta falta de originalidad, utilizó un ballet de Chaikovski.

Cubierta del magistral Led Zeppelin IV (1971)

Cubierta del magistral Led Zeppelin IV (1971)

El caso es que en la competición de equipos, las españolas sí que han conseguido el oro. Acaso porque las rusas no participaban en esa categoría, eso no se puede saber. Y casualmente, lo vi en directo. Cuando supe que harían el ejercicio con el Stairway to Heaven de Led Zeppelin, me quedé patidifuso, y por supuesto me paré a verlo (es que tengo el vicio de hacer zapping a unos tres canales por segundo).

En fin, que puede que la Mengual no tenga razón, o puede que sí. Puede que la nadadora rusa, de cuyo nombre no quiero acordarme, lo hiciera unas centésimas mejor que ella. Poco importa eso ya. El caso es que esta deportista cuenta desde hace un par de días con todo mi apoyo por tener tan buen gusto musical. Cuando decida retirarse, podría montar una emisora de radio. Yo la escucharía.

Contra el Hotel Vela

Me uno sin duda alguna a la campaña contra el nuevo monstruo del urbanismo barcelonés. No se trata de la Plaza Lesseps, ni la Plaza Glòries, ni de Las Arenas (verdadero OVNI cañí donde los haya), que darían para varios posts cada una, sino del Hotel Vela (no sé si es su verdadero nombre, pero me da igual).

Con este despropósito arquitectónico-urbanístico desaparecería una de las playas nudistas de Barcelona.

¡Venga coño, que Barcelona no es Dubai! (ni falta que nos hace).

Como dice Popy B, esto se ha convertido en un parque temático para guiris.

Con un poco de suerte se hundirá solo…

Pantallazo de la web contra el monstruoso hotel

Pantallazo de la web contra el monstruoso hotel

Herederos del trono

Ahora que el Rey del Pop, Michael Jackson, ha muerto, habría que nombrar a alguien que heredara el trono.

Mi propuesta es obvia: Pet Shop Boys.

Tras verlos el martes pasado en Barcelona, queda clarísimo que son unos maestros del pop electrónico, de los estribillos pegadizos (pero no irritantes), y de lo que debe ser un espectáculo musical, unos auténticos señores del escenario.

Neil Tennant ha cumplido recientemente 55 años y su voz sigue llegando a unas alturas considerables, puede que haya perdido un tono por el camino, pero bien pensado, eso tampoco es tanto. Su último album, Yes, los muestra en plena forma.

Ahí queda, pues, mi propuesta: PET SHOP BOYS, HEREDEROS DEL TRONO DE REYES DEL POP.

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¿La peor canción de todos los tiempos?

Como un choque de trenes: es horrible pero no puedes apartar la vista. No recuerdo si la canción se titulaba Stump y el grupo se llamaba Buffalo, o si el grupo se llamaba Stump y la canción se titulaba Buffalo. Para mí es, y siempre será “HOW MUCH IS THE FISH? HOW MUCH IS THE CHIPS?”

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Etiquetazgo

Supongo que no existe esta palabra en castellano. Que no la recoja el diccionario de la RAE no significa nada. Podría ser una combinación de “etiqueta” y “hartazgo”, el caso es que no he encontrado una manera más adecuada de denominar a este fenómeno.

Con este neologismo quiero referirme a la pereza mental del ser humano, tan tendente a moverse por el mundo a base de etiquetas. Imagino que será un mecanismo cognitivo innato, pero ¿tanto cuesta de superar?

Poner etiquetas se convierte en etiquetazgo cuando quien lo hace se cree por encima del bien y del mal, ajeno a las modas, se cree (o incluso lo es) culto-cultísimo, y rechaza lo “comercial”.

En mi adolescencia fui presa del etiquetazgo como el que más, no sé si lo he superado con el tiempo, espero que sí. Por ejemplo, era comprador habitual de dos revistas: Rock de Lux (que desde hace mucho tiempo me parece vomitiva) y Dirigido por, que no sé si aún existe. Todo lo que allí se ensalzaba, yo hacía como que me gustaba, y a veces fue así. Pero con los años, o ellos se han estropeado o yo me he vuelto más lúcido. El sistema de RDL es muy simple: alaban sin concesiones a artistas que empiezan - los siguen durante cierto tiempo - si dichos músicos se hacen demasiado famosos o se vuelven más transparentes musicalmente, los crucifican. Simplificando mucho, es eso.

Reglas del etiquetazgo español:

Nacho Vegas, de alabado a denostado

Nacho Vegas, de alabado a denostado. A mí me sigue gustando.

1. “Cuanto más desconocido, mejor”. Por ejemplo: Russian Red (que nunca me ha gustado, dicho sea de paso) ha pasado, en solo un año, de ser un nombre a seguir, a ser considerada aburrida y no sé qué más. Claro, ahora lo que se lleva es Klaus & Kinski, por lo menos hace un mes se llevaba. O con Nacho Vegas, encumbrado por Desaparezca aquí (2005) y denostado por El manifiesto desastre (2008). Ahora todo el mundo lo considera pretencioso y dice que lo suyo es pura pose, que no es tan maldito como hace creer. ¿Y eso qué coño tiene que ver? ¿Las canciones son buenas o no? ¿No será que no le perdonan la sorprendente demanda de entradas para sus actuaciones (en Barcelona tuvo que añadir una fecha)? Es obvio que se hacen cosas muy interesantes en circuitos muy pequeños, al igual que se hacen cosas completamente anodinas, pero ¿de verdad que si alguien tiene éxito deja de ser bueno? ¿Si se comparte un concierto con miles de personas en lugar de con una docena, la experiencia es menos satisfactoria?

Andrea Camilleri, autor intraducible

Andrea Camilleri, autor intraducible.

2. “La literatura española es basura, solo escriben bien los extranjeros”. Lo curioso del caso es que esta gente suele leer traducciones, con lo cual son incapaces de valorar realmente el texto literario original, puesto que ni siquiera tienen la curiosidad intelectual suficiente como para aprender algún idioma. Puede que lean a Henning Mankell o Andrea Camilleri (¿cómo se traducen los sicilianismos y los diálogos en dialecto de las aventuras de Montalbano, por cierto?), y sin embargo desprecien a una Alicia Giménez-Bartlett, escritora que, por cierto, es mucho más famosa en Italia y en Alemania que en España. Pero es española, y eso debería bastar para evitarla, por mucho que recibiera el Raymond Chandler Award en 2008. Ah, sí que pueden leer a autores hispanoamericanos aunque solo sea porque se han enterado de que reciben buenas críticas del New York Times, periódico que, obviamente, no leen… ¿quién ha dicho Roberto Bolaño?

3. La inclusión en sus listas de favoritos de algún nombre “kitsch” o “trash”. Ante todo, que quede claro que soy un apasionado de la cultura basura. Pero muchos/as etiquetazguistas se jactarán de incluir en sus listas de favoritos nombres de lo más folklórico, tipo Camilo Sesto, Raphael o Raffaella Carrà. Eso es el colmo de la transgresión para ellos/as.

4. En general, quien cae en el etiquetazgo suele ser víctima de la pereza intelectual más reaccionaria, creyéndose en cambio que es supermoderno/a. El caso es no pensar por uno mismo, sino sentirse ligado a una minoría con unas directrices muy concretas. En el fondo, el etiquetazgo es necesidad de aceptación. Los que somos un poco asociales no lo necesitamos en esa medida.

Pero si así son felices…