Supongo que no existe esta palabra en castellano. Que no la recoja el diccionario de la RAE no significa nada. Podría ser una combinación de “etiqueta” y “hartazgo”, el caso es que no he encontrado una manera más adecuada de denominar a este fenómeno.
Con este neologismo quiero referirme a la pereza mental del ser humano, tan tendente a moverse por el mundo a base de etiquetas. Imagino que será un mecanismo cognitivo innato, pero ¿tanto cuesta de superar?
Poner etiquetas se convierte en etiquetazgo cuando quien lo hace se cree por encima del bien y del mal, ajeno a las modas, se cree (o incluso lo es) culto-cultísimo, y rechaza lo “comercial”.
En mi adolescencia fui presa del etiquetazgo como el que más, no sé si lo he superado con el tiempo, espero que sí. Por ejemplo, era comprador habitual de dos revistas: Rock de Lux (que desde hace mucho tiempo me parece vomitiva) y Dirigido por, que no sé si aún existe. Todo lo que allí se ensalzaba, yo hacía como que me gustaba, y a veces fue así. Pero con los años, o ellos se han estropeado o yo me he vuelto más lúcido. El sistema de RDL es muy simple: alaban sin concesiones a artistas que empiezan - los siguen durante cierto tiempo - si dichos músicos se hacen demasiado famosos o se vuelven más transparentes musicalmente, los crucifican. Simplificando mucho, es eso.
Reglas del etiquetazgo español:

Nacho Vegas, de alabado a denostado. A mí me sigue gustando.
1. “Cuanto más desconocido, mejor”. Por ejemplo: Russian Red (que nunca me ha gustado, dicho sea de paso) ha pasado, en solo un año, de ser un nombre a seguir, a ser considerada aburrida y no sé qué más. Claro, ahora lo que se lleva es Klaus & Kinski, por lo menos hace un mes se llevaba. O con Nacho Vegas, encumbrado por Desaparezca aquí (2005) y denostado por El manifiesto desastre (2008). Ahora todo el mundo lo considera pretencioso y dice que lo suyo es pura pose, que no es tan maldito como hace creer. ¿Y eso qué coño tiene que ver? ¿Las canciones son buenas o no? ¿No será que no le perdonan la sorprendente demanda de entradas para sus actuaciones (en Barcelona tuvo que añadir una fecha)? Es obvio que se hacen cosas muy interesantes en circuitos muy pequeños, al igual que se hacen cosas completamente anodinas, pero ¿de verdad que si alguien tiene éxito deja de ser bueno? ¿Si se comparte un concierto con miles de personas en lugar de con una docena, la experiencia es menos satisfactoria?

Andrea Camilleri, autor intraducible.
2. “La literatura española es basura, solo escriben bien los extranjeros”. Lo curioso del caso es que esta gente suele leer traducciones, con lo cual son incapaces de valorar realmente el texto literario original, puesto que ni siquiera tienen la curiosidad intelectual suficiente como para aprender algún idioma. Puede que lean a Henning Mankell o Andrea Camilleri (¿cómo se traducen los sicilianismos y los diálogos en dialecto de las aventuras de Montalbano, por cierto?), y sin embargo desprecien a una Alicia Giménez-Bartlett, escritora que, por cierto, es mucho más famosa en Italia y en Alemania que en España. Pero es española, y eso debería bastar para evitarla, por mucho que recibiera el Raymond Chandler Award en 2008. Ah, sí que pueden leer a autores hispanoamericanos aunque solo sea porque se han enterado de que reciben buenas críticas del New York Times, periódico que, obviamente, no leen… ¿quién ha dicho Roberto Bolaño?
3. La inclusión en sus listas de favoritos de algún nombre “kitsch” o “trash”. Ante todo, que quede claro que soy un apasionado de la cultura basura. Pero muchos/as etiquetazguistas se jactarán de incluir en sus listas de favoritos nombres de lo más folklórico, tipo Camilo Sesto, Raphael o Raffaella Carrà. Eso es el colmo de la transgresión para ellos/as.
4. En general, quien cae en el etiquetazgo suele ser víctima de la pereza intelectual más reaccionaria, creyéndose en cambio que es supermoderno/a. El caso es no pensar por uno mismo, sino sentirse ligado a una minoría con unas directrices muy concretas. En el fondo, el etiquetazgo es necesidad de aceptación. Los que somos un poco asociales no lo necesitamos en esa medida.
Pero si así son felices…
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